No todos los establecimientos e instituciones educativas cuentan con las mismas capacidades para mejorar. Algunas pueden tener un liderazgo sólido, pero enfrentar problemas de clima y relaciones internas; otras pueden contar con buenas capacidades profesionales, pero tener poco desarrollado las instancias de trabajo colaborativo.
Estas diferencias determinan de manera fundamental los ámbitos que cada institución necesita desarrollar, y las fortalezas en que puede impulsarse para avanzar. Por esta razón, conocer las capacidades de mejora de una institución resulta estratégico para planificar y orientar cualquier iniciativa de cambio, ya sea impulsada internamente, o mediante procesos de acompañamiento, capacitación o apoyo externos.
Entendemos las capacidades de mejora como el conjunto de prácticas, procesos y condiciones clave que permiten movilizar la mejora en una institución educativa. Entre ellas se encuentran el liderazgo pedagógico, las instancias de trabajo colaborativo, el uso de datos y el clima y las relaciones internas, entre otras.

