Desarrollamos dinámicas participativas y reflexivas que permiten a las comunidades identificar sus principales desafíos y prioridades, reconociendo las fortalezas y recursos con que cuentan, los obstáculos que dificultan avanzar y posibles medidas de acción.
Complementamos este trabajo con un levantamiento cuantitativo orientado a dimensionar y comparar las prioridades y capacidades de gestión de los distintos actores y unidades educativas.
A partir de la evidencia sistematizada, construimos un diagnóstico estratégico que sirve de base para un trabajo de reflexión conjunta con las distintas unidades educativas, orientado a definir los principales impulsores de cambio, es decir, aquellos procesos, capacidades o prácticas con mayor potencial para movilizar la mejora.
El producto final ofrece una teoría del cambio para la mejora, construida a partir de un diagnóstico compartido, que articula las metas estratégicas con los impulsores de cambio y las acciones necesarias para avanzar hacia ellas.
Seguimiento para la mejora y Cuadro de Mando Integral
Desarrollamos sistemas de seguimiento orientados a convertir la estrategia de mejora en una herramienta concreta de gestión, que permita conocer los avances, identificar oportunamente dificultades y orientar la toma de decisiones.
Para ello, desarrollamos un Cuadro de Mando Integral (CMI) que traduce la teoría del cambio en una estructura articulada de metas, procesos, indicadores y acciones. De esta forma, la institución puede monitorear sus avances, identificar dónde se están produciendo dificultades, a partir de un seguimiento sistemático de procesos y resultados.